martes, 12 de marzo de 2013

¡Milagro, milagro, es el Cid Campeador!

¡Milagro, milagro, es el Cid Campeador!
Luis Alfredo Rapozo

Un cristiano cuando se muere empieza inmediatamente ha deteriorarse, ha  podrirse en forma predecible, a menos que sea un santo; una Teresa de Calcuta bendecida por los cielos y que por mandato divino sus restos se conservan intactos evitando su penoso camino a convertirse en polvo, según reza la sagrada escritura.

Un amigo mío fue encontrado por su hermana en su casa, acostado en su cama después de pocos días sin saber de él; inmediatamente me llamó para que la ayudara en el percance y efectivamente, le dije tan pronto le vi, que “…Cheo estaba muerto, que no podía hacer nada”. Estaba en malas condiciones, con un color verduzco, hinchado, segregando líquidos y con mal olor; lo cual nos hizo salir corriendo de la habitación, para notificar a sus familiares del hallazgo y a las autoridades competentes.

Dentro de todas las curiosidades que han rodeado a la muerte de nuestro Presidente, está el hecho que su cuerpo aguante tanto tiempo sin deteriorarse, expuesto al público como si fuera un muñeco, sin presentar ese horrible deterioro del cual hablé anteriormente, luciendo su bello uniforme de soldado, con su boina roja terciada, en una urna de cristal, sin haber sido embalsamado, ni tratado desde aquel 5 de marzo, día en que falleció en el Hospital “Dr, Carlos Arvelo”, tal como lo informó al país, el señor vicepresidente.

“Es que es un Cristo” me decía un furibundo seguidor del comandante y su esposa ya lo tenía alumbrado en su altar, al lado de la corte libertadora, para hacerle sus oraciones y peticiones de vivienda, empleos, contratos y cualquier gestión con el gobierno, entre otras cosas que pide la gente. Entonces, el furibundo chavista me decía que “… Chávez es un segundo Libertador y quizás hasta más grande que el mismo Bolívar, quien murió con una camisa prestada, en cambio el hombre de Sabaneta, había muerto mandando y por ello lo querían en el Panteón Nacional, de inmediato”.

Parece una locura colectiva avivada por las transmisiones de VTV, que no miden la cordura e igualmente, uno percibe que se exceden en el luto natural, que debe seguir la Nación, sus familiares y la gente que le sigue políticamente. Mucha gente, últimamente,  viene pensando y expresando la idea que se han pasado de la raya y no dejan descansar al sufrido hombre que en vida se manifestó “…estar en contra de ser embalsamado y que quería descansar en  el llano. Bajo un “matapalo” mirando el río Arauca o el Apure”. Pero, no ha sido así. Nicolás Maduro lo ha utilizado excesivamente entre lloriqueos y cuentos de mal gusto de cuando era militante adelantado en el liceo “José Avalos”, en El Valle y de cuando era chofer del Metro de Caracas, una cosa realmente patética.

Al pobre Chávez, insepulto, lo tienen vergonzosamente como imán en la campaña electoral y sinceramente, no me extrañaría en absoluto, que Nicolás Maduro, le montara en un hermoso caballo blanco, bien sujetado a la silla para lanzarlo a recorrer el país como si fuese el mismísimo Mío Cid, que hasta después de muerto, fue utilizado para amedrentar a sus enemigos, en pleno campo de batalla.

jueves, 7 de marzo de 2013

Duelo, por la muerte de Chávez

Duelo, por la muerte de Chávez
LUIS ALFREDO RAPOZO.

    En 1998, voté en las elecciones presidenciales por el candidato Hugo Chávez. Lo hice con la esperanza de que sangre nueva llegara para oxigenar una vida política, que francamente estaba perdida en la corrupción, la falta de profundidad en el ataque a los problemas sociales, económicos, etc., que mantenían al país cundido en una crisis de pronóstico reservado. Además, muchos compañeros de finales de los años setenta de estudios universitarios y de un ala progresista, compartíamos la posibilidad de contribuir en algo, para lograr un cambio necesario.

    No transcurrieron 60 días, cuando reconocí ante mis apreciados colegas, que no me gustaba la dirección militarista, autocrática, que estaba mostrando el Presidente, además de una actitud cargada de un odio peligroso, que llevaba a dividir a los venezolanos, en vez de coadyuvar en llamar a los mejores profesionales, cuestión de que aportaran sus conocimientos y experiencias en el rescate nacional. Entonces, jamás me puse la camisa de funcionario, ni llegué ha acercarme siquiera a un despacho ministerial, que luego se vistió de rojo y tomó de ejemplo el camino de la revolución cubana.

    Han transcurrido 14 años de ello. Y si bien, existen asuntos que se comparten como las mejoras de las pensiones, el ataque a la pobreza, la atención de la cultura, la visualización del indigenismo; también es cierto reconocer ante ustedes, que no es suficiente para aplacar mi rechazo ante el “chavismo”.

    Las vulgaridades constantes ante los medios, el atropello a la gente de PDVSA, el ataque a la libertad de expresión, el abuso con las cadenas de televisión, la incomunicación con el resto de los venezolanos, el odio permanentemente como forma de vida, la exclusión social con la lista de Tascón como bandera, las expropiaciones, el irrespeto a la propiedad privada, la destrucción del aparato productivo, la política de importaciones en desmedro del productor nacional, la autocracia, el nepotismo, la dependencia de los Poderes del Estado a su voluntad, los presos políticos, las persecuciones, el cierre de medios, entre otros asuntos no menos importantes, se levantan ante la Historia, que tarde o temprano estará dispuesta,  para que objetivamente, se preste a evaluar el gobierno de Hugo Chávez.

    Por lo pronto, aprovecho estas líneas  y este medio para hacerle llegar a los seguidores del Presidente Chávez mis respetos, mi sentido pésame a sus familiares, mis condolencias a sus seguidores, mi aprecio eterno a mis condiscípulos de hace más de treinta años, que han acompañado a Chávez en su gestión y que de vez en cuando nos encontramos por esos caminos.

    Dicho lo anterior, esta semana, necesariamente me visto con el duelo nacional que cubre al país por la muerte del Presidente Chávez .Pero, luego de este breve lapso, continuaremos haciéndole seguimiento a la forma de administrar nuestros recursos por parte del gobierno, así como denunciando-como debe ser en toda democracia-, los desmanes, el abuso y las injusticias que se ven en la sociedad y que requieren permanentemente de contraloría, en el llamado Sexto Poder. ¡Que descanse en paz, Hugo Chávez y que la Historia, le juzgue, como debe ser, salga sapo o salga rana!