¡Milagro, milagro, es el Cid Campeador!
Luis Alfredo Rapozo
Un cristiano cuando se muere empieza inmediatamente ha deteriorarse, ha podrirse en forma predecible, a menos que sea un santo; una Teresa de Calcuta bendecida por los cielos y que por mandato divino sus restos se conservan intactos evitando su penoso camino a convertirse en polvo, según reza la sagrada escritura.
Un amigo mío fue encontrado por su hermana en su casa, acostado en su cama después de pocos días sin saber de él; inmediatamente me llamó para que la ayudara en el percance y efectivamente, le dije tan pronto le vi, que “…Cheo estaba muerto, que no podía hacer nada”. Estaba en malas condiciones, con un color verduzco, hinchado, segregando líquidos y con mal olor; lo cual nos hizo salir corriendo de la habitación, para notificar a sus familiares del hallazgo y a las autoridades competentes.
Dentro de todas las curiosidades que han rodeado a la muerte de nuestro Presidente, está el hecho que su cuerpo aguante tanto tiempo sin deteriorarse, expuesto al público como si fuera un muñeco, sin presentar ese horrible deterioro del cual hablé anteriormente, luciendo su bello uniforme de soldado, con su boina roja terciada, en una urna de cristal, sin haber sido embalsamado, ni tratado desde aquel 5 de marzo, día en que falleció en el Hospital “Dr, Carlos Arvelo”, tal como lo informó al país, el señor vicepresidente.
“Es que es un Cristo” me decía un furibundo seguidor del comandante y su esposa ya lo tenía alumbrado en su altar, al lado de la corte libertadora, para hacerle sus oraciones y peticiones de vivienda, empleos, contratos y cualquier gestión con el gobierno, entre otras cosas que pide la gente. Entonces, el furibundo chavista me decía que “… Chávez es un segundo Libertador y quizás hasta más grande que el mismo Bolívar, quien murió con una camisa prestada, en cambio el hombre de Sabaneta, había muerto mandando y por ello lo querían en el Panteón Nacional, de inmediato”.
Parece una locura colectiva avivada por las transmisiones de VTV, que no miden la cordura e igualmente, uno percibe que se exceden en el luto natural, que debe seguir la Nación , sus familiares y la gente que le sigue políticamente. Mucha gente, últimamente, viene pensando y expresando la idea que se han pasado de la raya y no dejan descansar al sufrido hombre que en vida se manifestó “…estar en contra de ser embalsamado y que quería descansar en el llano. Bajo un “matapalo” mirando el río Arauca o el Apure”. Pero, no ha sido así. Nicolás Maduro lo ha utilizado excesivamente entre lloriqueos y cuentos de mal gusto de cuando era militante adelantado en el liceo “José Avalos”, en El Valle y de cuando era chofer del Metro de Caracas, una cosa realmente patética.
Al pobre Chávez, insepulto, lo tienen vergonzosamente como imán en la campaña electoral y sinceramente, no me extrañaría en absoluto, que Nicolás Maduro, le montara en un hermoso caballo blanco, bien sujetado a la silla para lanzarlo a recorrer el país como si fuese el mismísimo Mío Cid, que hasta después de muerto, fue utilizado para amedrentar a sus enemigos, en pleno campo de batalla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario