martes, 26 de febrero de 2013

Entre notas, señas de manos y dedos.

Entre notas, señas de manos y dedos.
LUIS ALFREDO RAPOZO.


    “He conversado con el Presidente de la República por espacio de cinco horas seguidas”*-decía el Vicepresidente Nicolás Maduro, en un tono de conversación muy suave como si sus palabras brotaran de sus labios, embadurnadas de una especie de vaselina que de una manera muy imperceptible, se escuchaban como un eco lejano, que se precipita en el mar para no salir jamás-. También le acompañaban otros funcionarios del equipo de gobierno y que habían tratado importantes temas, los cuales serían expuestos posteriormente al país: palabras más, palabras menos, eso fue lo que dio a entender “el Vice” Maduro.

    Tal vez, los temas se trataron con mucha precisión y con cortas  intervenciones, ya que el presidente no puede hablar, tiene dificultades respiratorias y sigue con una cánula nada cómoda; aunque afortunadamente le asiste -a su disposición- un excelente equipo médico, que lo tiene preparado para aguantar cinco horas en una especie de reunión de ministros, cual “petit comité”.

    Una cosa sorprendente, que quedó clara, fue que el Presidente es muy rápido escribiendo, pues esa fue la manera utilizada para comunicarse y hacerse entender. Usaba un inmenso block de notas-seguramente- con una versatilidad extrema y durante toda la reunión, las notas volaban por la habitación como palomas inquietas y pasaban de mano en mano o eran leídas en voz alta para que todos se enteraran del pensamiento del Presidente. Cuando no escribía por considerarlo innecesario, el hombre de Sabaneta, ahorraba garabatos moviendo la cabeza según pauta la costumbre para decir que si, o que no. En el peor de los casos usaba sus dos manos para ser más expresivo e incluso utilizaba los dedos, según las necesidades del momento.

    Hablaron de las próximas elecciones internas del PSUV para elegir sus candidatos para las alcaldías; también de la necesidad de mantenerse unidos, en torno a Maduro-por supuesto- y de asuntos económicos. Aunque a juzgar, por la presencia del Ministro Ramírez es obvio que se debió tratar el asunto petrolero. También estuvo presente su yerno, el Ministro Arreaza y el Ministro Villegas, fiel testigo comunicacional en la reunión,  donde también se trató el asunto de sistema digital de televisión, en el cual excluyen a Globovisión –por cierto- y que según Maduro, en ese instante el Presidente le dio un apretón de manos con mucha fuerza como diciendo “que estaba de acuerdo con el “corte de cabeza” planeado contra la televisora informativa”, sin duda.***
    No es fácil entenderse con el Presidente. Ni Evo Morales, ni Cristina Fernández, ni Correa, ni Humala, ni algunos familiares cercanos del Presidente han tenido la oportunidad de entrevistarse con el mandatario; incluso el Ministro de Defensa, tampoco tiene esa versatilidad. Mucho menos, los comunicadores del sistema de medios públicos para que en una suerte de cine mudo emulando a Charles Chaplin le muestren al país, unas imágenes románticas en tiempo actual, donde se observe al presidente diciendo “…que estoy vivo y estás señas son mías”. Entonces, debemos conformarnos con las palabras de la enfermera Dubraska Mora, quien lo vio caminando aquella madrugada, cuando llegó al Hospital como si fuera una especie de ave fénix.

*LO QUE NO SABE Maduro, es que una enfermera le tomó el tiempo que estuvo ese sábado en el Hospital y si acaso anduvo 50 minutos y además, estuvo “pajareando” de un lado a otro.
** Cuando se habla que un eco se precipita en el mar, realmente se quiere decir “que nos meten con vaselina las palabras por el culo”, pero el autor no quiso decirlo allí.
*** o sea, que Maduro, anda embarrando a Chávez en todo lo que hace él, entonces, las facturas son de Chávez y nunca de Maduro, ni de Giordani, ni de nadie, como el clásico “…yo no fui”.

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