lunes, 7 de enero de 2013

Comenzamos de nuevo.

Comenzamos de nuevo.
LUIS ALFREDO RAPOZO.
31/12/12
Comenzamos un nuevo año y no se sienten vientos de esperanza que bañen nuestras costas,  para luego internarse tierra adentro.

 Mi hermana recibió su año aplicando una cantidad de rituales y costumbres como si los tatarabuelos estuviesen dictando cada tradición  para su cumplimiento estricto: Se bañó con una extraña esencia dulce para atraer el amor, estrenando ropa interior amarilla para la buena fortuna, se comió las doce uvas escuchando el poema de Andrés Eloy Blanco y pidiendo con afán doce deseos misteriosos y luego salió a pasear su vieja maleta heredada de alguna tía y la cual lleva para todos lados como un amuleto: Mientras, yo miraba de reojo la actuación de mi hermana, que se repite como una película taquillera cada 1ro de Enero.

La escena se repite todos los años desde aquel diciembre de 1936, cuando murió Gómez y se abría una perspectiva hacia la democracia que sacudiera la tiranía, la opresión y el sometimiento de la mujer; del hombre, del ciudadano común y corriente que bailaba joropo, luciendo su liquiliqui de faena en cualquier plaza, con su sombrero de cogollo; tiempos cuando mi abuela huyó con sus muchachos a la  capital, dejando atrás la vida rodeada de paludismo, malaria, carencia de escuelas, deficiencias sanitarias, penurias económicas, conucos de sobrevivencia, cestas para trasladar el pescado, alpargatas de uso diario y un sin fin de deficiencias que marcaban la vida en oriente, frente al mar limpio y azul adornado de botes multicolores y pescadores manteniendo sus redes de pesca…

Este diciembre ha sido marcado casi luctuosamente por la enfermedad del presidente. En las ultimas horas del año los rumores sobre su muerte inundaban las redes sociales de comunicación; aparecía el vicepresidente con partes noticiosos desconcertantes y hasta poco entendibles y uno vivía en un soponcio desagradable, que solo se vive cuando un enfermo está que se despide de este mundo; le dan los santos oleos, le visita toda la familia para despedirse y los familiares más cercanos empiezan a tomar posesión de los corotos que estén disponibles, entendiendo que el mundo sigue girando con toda su carga de contradicciones, alegrías y sinsabores como la sal, la pimienta y los ingredientes que le dan gusto al guiso.

Entonces, comenzamos de nuevo viendo un panorama delicado con una tasa de inflación del 20% anual, la segunda del continente y la quinta del mundo. Inestabilidad política en ciernes con un presidente desaparecido tras una pared de aislamiento, el desempleo haciendo estragos, carencia de empresas productivas, dependencia de los ingresos petroleros, una población dependiendo igualmente del empleo que da el gobierno, una exclusión  regentada por la mano insepulta de Tascón, una  intención  adulante de imponer un socialismo con vicios profundos de autocracia que se tambalea como la cuna que mece al niño, mientras tanto, gente como uno, anda buscando el viento que no termina de aparecer para orientar el camino, pero que sin lugar a dudas baila las banderas y entonces, todo comienza de nuevo.


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