Un sol ausente
LUIS ALFREDO RAPOZO.
Cuando el reloj marcaba las doce de la noche y comenzaba el día 8 de Enero en Venezuela, la gente todavía estaba escuchando los programas de opinión y revisando las ideas dentro de una reflexión multitudinaria sobre la Constitución Nacional y el asunto del inicio del nuevo gobierno ante un Presidente electo que no asistiría por problemas de salud -dos días después-, poniendo sobre la mesa de discusión la ausencia temporal o absoluta del mandatario.
Mi amigo Nemesio Paraqueima fue el primero que notó el retraso de la salida del sol esa mañana, cuando se preparaba para alimentar sus gallos de pelea. Sin embargo, en Caracas, la cosa fue peor porque no apareció como siempre y el cielo se tornaba oscuro como si fueran las 9 de la noche y ya el reloj de la iglesia Catedral frente a la plaza Bolívar, marcaba las ocho de la mañana. Todo indicaba que seria un día difícil para las ideas en la Asamblea Nacional , donde los políticos deberían discutir sobre un “vacío de poder” inminente, al fenecer el mandato del gobierno actual.
Con ese panorama oscuro comenzó la discusión en la Asamblea con las palomas montadas en los palos, durmiendo corrido con un reloj biológico trastornado y confundido.
La oposición planteaba que el Presidente de la Asamblea debía asumir el gobierno por seis meses, tiempo suficiente para darle la oportunidad necesaria a Chávez para que se recupere y se mantenga el país administrado según pautan las normas administrativas y constitucionales. Pero, todo se volvió un “patuque” de dimes y diretes sentimentalistas, que terminaron pasando por encima de la razón. Entonces, la constitución fue vista de dos maneras distintas y cada quien esgrimió sus criterios, predominando la mayoría parlamentaria oficialista, que planteaba el acto constitucional, frente al TSJ, en algún momento, sin fecha definida.
El conejo que salió de un sombrero, fue una carta enviada por parte del Vicepresidente, quien señalaba que el Presidente le había dicho que no podía asistir el 10 de Enero a la toma de posesión. De esa manera, la desconfianza por reconocer que el Presidente había dicho tal cosa era inmensa, como pasa en cualquier caserío ante el corrícorrí que hace un chisme o una mentira pensada para generar una reacción.
Si bien es cierto, que todos deseamos la recuperación de la salud del Presidente, también debemos decir, que todos deseamos una claridad y transparencia en el manejo de la información: Cuya metodología oficial genera dudas, desconfianza por un Presidente oculto, que no aparece en los medios; ni se escucha, ni se ve, ni hay acceso a ninguna orientación y visualización de la realidad; solo se escuchan chismes y palabreos de Maduro manifestando que el Presidente está haciendo ejercicios, que el Presidente está hablando, que el presidente me dijo, que el Presidente mandó a decir, que el Presidente saluda el inicio de clases, que el Presidente manda un feliz año, que el Presidente no puede venir; pero resulta que con el avance de los medios de comunicación en pleno siglo xxi, el presidente no aparece por ningún lado, aunque sea para darle respuesta al fenómeno de las palomas durmiendo por 48 horas seguidas…
@luisrapozo
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