lunes, 7 de enero de 2013

Nuestra circunstancia.

Nuestra circunstancia.
LUIS ALFREDO RAPOZO
20/12/12
La nochebuena y el fin de año 2012 nos llega a Venezuela en medio de una situación muy particular. La gente no se adentró en el espíritu navideño como en otros momentos debido a la enfermedad del Presidente; la segregación social, la violencia, las elecciones regionales, la inflación y la escasez de alimentos, entre otros asuntos perturbadores.

Nuestra circunstancia es dramática y muchos venezolanos no terminan de asimilarla. Más bien, por el contrario, se viene observando una evasión de la realidad como tratando de conseguir cierta paz en nuestros hogares, con recursos muy menguados: Incluso, hay trabajadores protestando frente a la vicepresidencia en la Esq. de Carmelitas pidiendo sus prestaciones, sueldos y beneficios que no ha cumplido la “Misión Vivienda”; igualmente, hay un extenso grupo de familias que viven en refugios, obstinados del mal ambiente donde viven y de la incertidumbre de no recibir su vivienda prometida día tras día, en medio de un stress insoportable para cualquier cristiano. Las huelgas de hambre como método de lucha reivindicativa se están convirtiendo en algo cotidiano: Eso indica el grado de conflicto social que habla de una anormalidad permanente en una especie de caos como forma de vida y el cual ningún gobierno con cuatro dedos de frente se debería permitir...

Adicionalmente, el clima se enrarece con la angustia que tienen los presos políticos y sus familiares por lograr la libertad al igual que los exiliados, quienes desean retornar al país y cortar las penurias que pasan en tierras lejanas. Y el gobierno maneja el asunto a paso de morrocoy, mientras sentencia al Dr. Graterol a seis meses de prisión por desacato. Es una manera de manejar el entorno de una forma muy torpe.

Todo esto parece un sancocho en una inmensa olla que se calienta a cada instante y llena el clima de un soponcio colectivo. No considero que exageré en el cuadro que acabo de pintar. Y ciertamente, estimo que nuestra sociedad está enferma.

El manejo comunicacional sobre la salud del presidente es una cosa que podríamos catalogarla de reiteradamente indebida. Nos recuerda la celebre narración que hacia Miguel Thodee dando victorioso a Betulio y luego el hombre cae fulminado en el ring por la paliza que le estaba dando el contrario. El Minci nos dice que el presidente está estable, en franca mejoría y todo el mundo sabe que su estado es más que delicado. Uno se pregunta si se muere Chávez, entonces ¿Qué nos van a decir en medio del corricorri que eso generaría?

En fin de cuentas, estimados amigos, me parece que nuestra circunstancia actual no es precisamente halagadora y el gobierno en su operatividad cotidiana la complica: Deberían acordar una emergencia para solucionar los problemas y dejar de lado- por unos días- “la pelea a cuchillo” que tienen por encargarse del Poder partidista y de mando, antes que el año próximo comience a exigir respuestas al aumento de la gasolina, la devaluación oficial y el desmadre que se avecina como una inmensa nube de aves dispuestos a lanzar sus excrementos desde el aire.

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